Dirección mecánica, hidráulica o asistida


¿EN QUÉ DIRECCIÓN GIRA?

Cabrilla o volante, así se le llama comúnmente a ese círculo que operamos para darle orientación a un vehículo e indicarle si debe ir de frente o girar.

Técnicamente esa cabrilla es la dirección y se pueden encontrar en tres versiones: mecánica, hidráulica o eléctrica. Este recurso ha tenido desarrollos a través del tiempo buscando siempre la comodidad en el manejo y la seguridad en su operación.

Mecánica

Tradicionalmente la dirección de los carros era mecánica con un sistema llamado de bolas recirculantes. En ella, el esfuerzo de las ruedas iba directamente a la cabrilla, por eso se hacía dura, por la necesidad de aplicar fuerza para poder girar. Este mismo principio es el que tienen diferentes vehículos hoy, los cuales les hacen sacar brazo a sus conductores.

Hidráulica

Este tipo de dirección consistía, en sus principios, en un sistema que tenía una bomba que enviaba líquido de alta presión por mangueras a la caja de dirección, para que se hiciera la fuerza requerida para mover las ruedas. Esta bomba estaba pegada al motor y movida por una correa.

Las primeras direcciones hidráulicas eran muy eficientes porque ahorraban mucha fuerza y eran muy suaves. Esta dirección se hizo muy famosa en los años 50 y vendían unas perillas para ponerle a la cabrilla y así manejarla con más facilidad, por lo rápido que se movía de un extremo a otro.

Tenía un alto efecto hidráulico. Según el ingeniero Ricardo Vásquez, gerente de Autotest, con el paso del tiempo lo anterior también era peligroso porque se perdía el control a grandes velocidades del vehículo, ocasionando volcamientos. Este tipo de dirección es movida por una bomba cuya fuerza se extrae del motor del carro, por lo cual era muy ‘gastona’ de combustible.

Eléctrica

La necesidad de producir carros más pequeños en cilindraje de motor y tamaño, pero con mayor potencia, obligó a los fabricantes a contar con una dirección que no consumiera tanto combustible, se pudiera acomodar fácil en el motor y que ocupara poco espacio.

Así aparecieron las direcciones eléctricas y con asistencia o ayuda, las cuales tienen una gran ventaja: mientras no haya giro del volante para que ella funcione, no consumen energía y así se suspende el consumo de gasolina.

Para el conductor, desaparece la necesitad de reponer líquido, como en el caso de la dirección hidráulica, y de estar pendiente de sus niveles. La dirección eléctrica tiene un motor eléctrico que hace mover la ‘cabrilla’ con base en piñones o tornillos.

La mayoría de las direcciones mencionadas cuentan con una asistencia o ayuda para ofrecer más seguridad en los desplazamientos. Sin embargo, un exceso de asistencia es un riesgo de seguridad a alta velocidad, pero una falta de ella genera molestias al conductor, por el esfuerzo que debe hacer para mover la cabrilla.